A veces nos metemos en relaciones que nos hacen sufrir más de lo que deberían, y nos cuesta diferenciar si nuestra relación es sana o es tóxica. Y es adecuado que sepamos diferenciar ciertos conceptos que más adelante se detallan.
Una relación tóxica en pareja es aquella en la que predominan dinámicas dañinas, de control, manipulación o falta de respeto, que terminan afectando la autoestima, la salud emocional y hasta física de uno o ambos integrantes. No podemos obviar, que no siempre la relación tóxica es unidireccional, a veces se hace tóxica por ambas partes.
Estas son algunas señales que nos pueden ayudar a identificar una relación tóxica:
- Celos excesivos y control: revisar el teléfono, limitar amistades, cuestionar cada salida.
- Dependencia emocional: sentir que no se puede vivir sin la otra persona, aunque haya sufrimiento constante.
- Manipulación y chantaje: amenazas como “si me dejas, me pasa algo” o usar la culpa para obtener lo que se quiere.
- Críticas constantes: humillaciones, comentarios que hieren la autoestima.
- Violencia (psicológica, verbal, económica, física o sexual).
- Falta de límites: invasión de la privacidad o de la autonomía personal.
- Ciclos dañinos: discusiones intensas seguidas de “lunas de miel” que hacen que la persona se quede.
Suele ser bastante complicado darse cuenta de que nuestra relación es dañina para nosotros, porque ese desgaste empieza poco a poco, y cuando nos queremos dar cuenta estamos inmersos en una dinámica que es difícil salir.
Algunos de los pasos que se pueden dar para salir son:
- Reconocerlo: aceptar que hay comportamientos dañinos es el primer paso.
- Comunicar: hablar con la pareja sobre cómo te sientes, poniendo límites claros.
- Evaluar si hay cambios reales: si la otra persona no muestra disposición a mejorar, la relación difícilmente se volverá sana.
- Fortalecer tu autoestima: rodearte de amistades, actividades y espacios que te hagan sentir bien contigo.
- Buscar apoyo: hablar con familiares, amistades o un/a psicólogo/a puede darte perspectiva y fuerza.
- Establecer límites firmes: decidir qué no estás dispuesto/a a tolerar.
- Salir de la relación si es necesario: si hay violencia, control o daño continuo, lo más saludable suele ser cortar el vínculo.
- Si hay violencia física o amenazas: busca ayuda de inmediato en instituciones, líneas de emergencia o autoridades locales.
Una relación de pareja sana se basa en respeto, confianza, apoyo mutuo y libertad individual.
Os dejamos una guía práctica de pasos concretos para identificar si tu relación es recuperable o si lo mejor sería alejarte.
- Detecta las señales
Hazte estas preguntas:
- ¿Hay respeto mutuo en la relación?
- ¿Me siento libre de ser yo mismo/a?
- ¿Mis límites son escuchados o ignorados?
- ¿Predominan los momentos de bienestar o de malestar?
Si la mayoría de respuestas son negativas, es una alerta.
- Evalúa la gravedad del daño
- Tóxico leve: discusiones frecuentes, falta de comunicación, inseguridades.
- Tóxico grave: manipulación, humillaciones, control extremo.
- Tóxico destructivo: violencia física, amenazas, aislamiento.
Cuanto más grave, menor es la posibilidad de recuperación sin ayuda profesional.
3. Habla con tu pareja
- Expón lo que te duele sin atacar (“me siento… cuando…”).
- Observa si tu pareja escucha, reconoce y muestra voluntad real de cambiar.
Si se niega o se burla de tus sentimientos, eso es un signo fuerte de que no habrá cambios.
4. Observa las acciones, no las promesas
- ¿La persona se compromete a terapia o a mejorar hábitos?
¿El cambio es constante o solo dura unos días?
Cambios sostenidos = posible recuperación. Cambios fugaces o inexistentes = señal de salida.
5. Evalúa tu bienestar
Pregúntate:
- ¿Me siento en paz o en tensión constante?
- ¿Soy más fuerte y feliz gracias a esta relación o me siento apagado/a?
- ¿He perdido amigos, pasiones o autoestima desde que estoy aquí?
6. Decide con claridad
- Recuperable si: ambos reconocen los problemas, hay respeto, compromiso mutuo y cambios sostenidos.
- Irrecuperable si: hay violencia, manipulación, falta de respeto repetida, o uno no quiere cambiar.
7. Busca apoyo externo
- Habla con alguien de confianza.
- Acude a terapia individual o de pareja.
- Si hay violencia, busca ayuda inmediata en líneas de emergencia o instituciones de protección.
Regla de oro: una relación sana debe darte más paz que angustia, más libertad que limitación, más apoyo que desgaste.
Te recordamos que si necesitas apoyo psicológico puedes contactar con nosotros y iniciaremos un proceso terapéutico para resolver tus dudas, dotarte de herramientas para poder manejar tus emociones y te acompañaremos en el proceso.
Centro Veritaspsicología
“Dejar ir no significa que no hayas amado, sino que has reconocido que esa relación no te permite crecer»


Déjanos un comentario